Ajayu significa alma o espíritu en aymara, lengua hablada por las comunidades aymaras de los Andes bolivianos, peruanos y chilenos. La obra nació de una residencia breve en Viena, en colaboración con la panadería local Strock, y fue comisionada por Lucía Pietroiusti y Filipa Ramos para la exposición Songs for the Changing Seasons de la 1. Vienna Klima Biennale. Las piezas combinan la técnica andina funeraria de la T'anta Wawa — pequeñas esculturas de pan decoradas con forma humana — con el imaginario de las regiones alpinas. Entre estas figuras aparece inscrita la frase aymara waranka waranka kujtasiñani: retornaremos en millones, consigna vigente en las luchas andinas contemporáneas. Ajayu fue la primera exhibición de Natalia Montoya fuera de Chile. La obra propone un cruce entre dos tradiciones de pan ritual — la andina y la europea — como punto de encuentro entre memorias espirituales que no necesitan traducirse para reconocerse.
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